La fama cuesta…

Antes que nada, lo sé, os tengo que pedir perdón por tanto tiempo de ausencia. Pero, los últimos meses en mi vida se podrían comparar a una licuadora. He salido de mi zona de confort y eso requiere un esfuerzo que, tarde o temprano, nos pasa factura.
Ya os iré contando más adelante porque los últimos meses he llegado a casa siendo un despojo humano y no he tenido fuerzas para escribir. Tampoco quería escribir por escribir, así que decidí dejar de hacerlo hasta que volviera a recuperar las fuerzas. Y ya estoy aquí. Con las pilas cargadas y con el propósito de no fallaros, porque me gusta, porque me siento bien y porque me encanta que me digáis: escribe ya, te echamos de menos…Y es que os tengo que dar las gracias porque sin apenas publicar en los últimos meses, en su primer año, milhistoriasnaranjas ya ha superado las 10.000 visitas. ¡La astrología tira mucho, en todo el mundo! Chico capricornio desaparece… lo ponemos en google… y google, ¿dónde te lleva? A milhistoriasnaranjas… Próximamente, hablaré de este tema  pero, para comenzar el año, quería hablar de otras cosas… Aixx, sí, empezar el año… Empieza el 2015 con las listas, los balances, los propósitos… Yo tengo muchos, pero hay uno que ha estado en mi lista durante años y este año, por primera vez, lo he cumplido. Obviemos razones explícitas e implícitas, gracias.
Os confieso que sigue estando en la lista del año que viene porque no me lo creo ni yo. Después de 33  años, tras varios intentos fallidos, muchos auto engaños, y muchos viajes al Dechathlon para comprarme un “equipamiento de deporte” que utilizaba durante dos semanas,… ¡¡Lo he conseguido!! Voy al gym…
famaSí, ahora puedo hablar con propiedad, ahora entiendo a esa mujer, con ese pelo a lo afro, esos calentadores rosas fluorescentes y esa cinta de toalla en la frente… Aún vestida así, estaba estupenda, … ¿por qué? Porque nació diciendo la frase: “la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor”…qué ascazo de tía… con esas piernas duras y tersas… Sí, podríamos decir que pertenece a ese grupo de féminas sui géneris que todas mataríamos sin piedad porque van por la vida estando duras y perfectas y encima, ¡¡no le dan importancia!! En el vestuario  femenino del gym, se pueden observar, de vez en cuando, menos mal, alguno de estos ejemplares… ¡¡Hola!! ¿qué tal? ¡¡Encima es simpática, la tía!! Miras a la chica que tienes al lado, a los ojos… las palabras sobran… sé que tú también la matarías… sé que la odias… yo también… No eres una mala persona por querer asesinarla… sólo eres una envidiosa asquerosa que no valora que esa tía sabe que la fama cuesta desde hace mucho tiempo y tú te has enterado ahora. Nunca es tarde, te dices a ti misma.
El gym, otro de los inventos de esta sociedad. Como correr. ¿Quién no corre? Yo no corro. Pues, lo siento, no mereces vivir. ¿Por qué? Porque todo el mundo que mola,  “corre”. Aunque vaya de sano corriendo por la Diagonal y tragándose todo el dióxido de carbono de cientos de coches, es sano y corre, por lo tanto, mola.
– Yo me voy pronto hoy, que mañana tengo una cursa. ¿Por qué tú no vas a cursas? Con lo guay que queda…
Y esa pregunta vuelve a retumbar en tu cabeza: ¡¿Qué estás haciendo con tu vida?!
Y esa respuesta vuelve a aparecer: ¡¡No lo séee!! ¿¿Te quieres callar ya??…¡¡Pesada!!
En fin, correr, el gym, comer bien, dejar de fumar… Todos esos propósitos que has intentado cumplir tantas veces y nunca has conseguido… Empieza el nuevo año, ¡¡Propóntelo!! Si te lo propones, de verdad, lo conseguirás, seguro. Pero, no olvides nunca esta frase: “la fama cuesta”, porque vas a tener que esforzarte, vas a tener que sudar. Sea cuál sea tu propósito. Y, un consejo, no escuches a quiénes te dicen que no lo conseguirás. Cuando pienses… Si no lo he conseguido las mil veces que me lo he propuesto, ¿por qué ahora tiene que ser diferente? Respóndete a ti mism@: porque yo soy diferente, porque todo cambia, todo evoluciona y yo, también. Porque antes no era el momento, porque no tenía la fuerza, ni la motivación, ni las ganas y ahora sí…

Había una vez un niño al que le gustaban mucho los elefantes. Un día, su padre lo llevó al circo para que lo viera. Al volver, preguntó…
-Papá, si los elefantes son tan grandes y tan fuertes que pueden incluso romper árboles, ¿por qué no se liberan de las cadenas que les ponen en el circo? Son cadenas muy pequeñas, si quisieran, las romperían…
-No, hijo; lo que ocurre es que, cuando los elefantes son muy pequeños, les ponen unas cadenas que no pueden romper. Ellos tiran y tiran, pero como apenas tienen fuerza porque todavía son pequeños, no logran arrancarlas. Así, día tras día, intento tras intento, el elefante no logra romper las cadenas y ve mermadas sus fuerzas. De este modo, el elefante, cuando se hace mayor, deja de intentar arrancar las cadenas porque recuerda todas las veces anteriores que había fracasado en sus intentos, cuando en realidad ahora es cuando sí puede romperlas debido a gran fuerza.
Paulo Coelho.

Digamos que los seres humanos somos un poco elefantes. Así que no dejéis que las cadenas de vuestra mente os hagan sentir vencidos, porque quizás hoy tienes la energía que no tenías ayer para poder ser libre.
Deciros a vosotr@s mismos… la fama cuesta, mientras reunís las fuerzas necesarias para poder romperlas.
¡Nada como empezar el año, así, sin ataduras!

¡Feliz 2015!

 

4 thoughts on “La fama cuesta…

  1. Ya se te hechaba de menos, por supuesto!
    Para empezar, un “post” genial, Laura. Es un placer leerte y más cuando dices verdades como templos como ésta.
    Toda la fuerza viene de dentro nuestro, la clave es dejarla salir y no tener miedo a que fluya. La mayoría de veces somos nosotros los que nos bloqueamos.
    Sigue adelante y feliz año!

    Aitor.

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