Yo también fui a EGB

Yo fui a EGB es el título de uno de los libros más vendidos. El subtítulo es más atractivo todavía: no somos nostálgicos, más que nada porque ya no hay nostalgias como las de antes. No sé si habéis visto la portada mientras paseabais por los pasillos de las librerías. Si lo habéis hecho y fuisteis a EGB, me entenderéis cuando os hablo de esa vocecilla interior que dice: yo también. Es como el pistoletazo de salida hacia el mundo de los recuerdos, los chandals de táctel y el plastidecor de color carne.

yo-fui-a-egb-2Pues sí,  yo también fui a EGB. Aixx… soy de los ochenta, de la bruja avería, de Marco, de Heidi y de Candy Candy.
Sí, soy de esas que mira las fotos y le dice a su madre…¡mama! ¿Por qué me hacías esto? Por qué me ponías calcetines rosa fluorescente? No veías que no… ¡Pues bien guapa que estabas! Pues nunca has llevado el pelo como cuando te lo cuidaba yo! Y posiblemente, es verdad. Pero sí… viví mil veces ese ¡¡Chanquete ha muerto!! ¡¡Chanquete ha muerto!! Y lo flipaba con los abanico de locomia locomia… Pensemos por un momento con un espíritu crítico: ¿qué tipo de letra compone la canción de locomia? No intentes encontrar una respuesta. No existe. Nadie lo sabe: Disco ibiza loco mia -Moda ibiza loco mia -Loco ibiza loco mia -Sexo ibiza loco mia… ¡¡Parece la letra de una canción para retrasados!!
Aunque para letras absurdas, las de viceversa… tu piel morena sobre la arena, nadas igual que una sirena… tu pelo suelto moldea el viento… cuando te miro, me pongo contento…Eingg… ¿¿Contento?? Si esa chica playera existiera, se hundiría… Mmmm no pretendía ponerte, precisamente, contento… Pero claro, años más tarde lo hemos entendido todo, cuando el cantante reconoció su homosexualidad.
Sensación de vivir 90210. Esas camisetas molonas, Brandon, Dylan, Brenda, Kelly… ¡Eran de nuestra familia! ¡Yo quería que mi hermano y yo fuésemos mellizos como ellos y me enfadé con mi madre porque no lo éramos! Y qué hay de la Super Pop, esa revista cuyo mensaje implícito era “no pasa nada porque seáis un poco guarrillas”, Glen Medeiros y Marcos se ha marchado para no volver, que poníamos una y otra vez cada vez que sufríamos un desengaño amoroso…  y Oliver y Benji, jugando en esos campos kilométricos que se pasaban cuatro meses chutando. Ahí aprendí que el tiempo es relativo.
Sí, toda una generación y sí, yo también fui a egb.  Conviví, día a día, con los mismos compañeros hasta que cumplí 13 y no me cansé. Todavía recuerdo ese último día como un mar de lágrimas… Nos volveremos a ver, seguro y sí, cada uno siguió su camino pero, de alguna manera, nos volvimos a ver. Pasan los años, y sí, supongo que hemos cambiado, aunque no creo que tanto.  Envejecemos, pero hay algo que no cambia, que perdura más allá del tiempo y sobrevive al paso de los años: la esencia de la persona, única e imperecedera. Y es que, esa amiga, que todas envidiabais por ser tan ordenada y detallista… ¿cómo lo hace? ¡Su habitación es perfecta!  Todas las cajas ordenadas por tamaños y colores, el cojín perfectamente colocado sobre el edredón, los jerseys perfectamente doblados… ¡¡Es una habitación de princesa!! Ahora cuando lleguemos a casa, ordenamos nuestra habitación… Lo intentabas, tú y el resto, pero no, nunca lo conseguíais… nunca seríais ella… Ahora esa niña ha crecido y tiene una casa preciosa, decorada con un gusto que tú, lo tienes que aceptar, nunca tendrás. El niño que siempre llevaba una pelota en los pies, muy probablemente, pase el tiempo que pase, seguirá entrenando y esa niña que siempre te llamó la atención por ser pura energía, lo sigue siendo. La espabilada sigue sin conocer el miedo, porque sabe que se las apañará allá donde la vida la lleve. A día de hoy, todavía puedes pasar horas y horas hablando con aquel chico que te caía tan bien. Aquel niño al que le gustaba tanto leer, quizás, vive rodeado de libros y  ese que recuerdas de manera especial por haber sido tan cariñoso, cada vez que te ve  sigue dándote  un abrazo como si no hubiera mañana.
Han pasado más de 20 años pero, en cierta forma, seguimos siendo los mismos y nos seguimos conociendo.
Así que sí, yo también fui a egb y la recuerdo como una de las épocas más bonitas de mi vida y paro, que me pongo nostálgica, aunque, tal y como dice el libro, ya no hay nostalgias como las de antes…

A tod@s mis amig@s de EGB…

egb

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